Missionário da Consolata na Colômbia e no Equador...
quinta-feira, 12 de setembro de 2013
El Instituto Misiones Consolata – IMC
No se puede entender con el sentido común,
desafía la lógica y la misma razón.
Es Instituto, organismo vivo y no solo organización
Es Misión y no solo acción
Es de la Consolata, Madre del Don, Carisma para la comunión.
Como Institución, asemeja al verde árbol, enraizado y en crecimiento,
organismo vivo, organizado y fecundo.
Como Misión, vuela, entre la aurora y el ocaso, en el virginal azul del cielo,
visita del Sol naciente que calienta fecundando, anima iluminando y cuida alimentando.
Como Carisma, circula por el tronco, como linfa cultural absorbida de forma natural,
rojo corazón de sangre viva para que todos tenga vida.
El verde de la Institución está en el tronco, consolación niña para la cruz y la resurrección.
El azul de la Misión está en María, manto de consolación en la aflicción.
El rojo del Carisma está dentro, lo invade todo como el fuego y el viento.
Colores primarios del espectro internacional e intercultural.
Un árbol con raíces
Eso es el Instituto Misiones Consolata.
Paradoja misteriosa pero real.
Misteriosa por ser de la Consolata que es de Dios,
real por ser nuestro, alimentado y cultivado por los pueblos del mundo.
Salvador Medina imc
Noviciado IMC - Martín Coronado (Argentina) 2013
quinta-feira, 31 de janeiro de 2013
LA PUERTA DE LA FE - "Porta Fidei"
MINUTO DE LA FE - DIARIAMENTE TRASMITIDO POR LA RADIO SUCUMBÍOS
RESUMEN DE LA "PORTA FIDEI" (del 7 de enero a 2 de febrero de 2013)
7 enero: INTRODUCCIÓN: ¿Ya leíste la
Carta Apostólica «Porta Fidei» en donde el Papa Benedicto XVI convoca al año de
la fe que ha comenzado el 11 de octubre de 2012, en el aniversario de cincuenta
años de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de
Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013? Para los que no han
tenido oportunidad de leer la Carta del Papa intitulado “Porta Fidei” (La
puerta de la fe), diariamente iremos reflexionar una partecita. Acompáñenos y
profundice elementos esenciales de su fe.
8 enero: “«La puerta de
la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y
permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Esto se
cumple cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la
gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura
toda la vida” (Porta Fidei, n.1).
9 enero: “Profesar la fe en la Trinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo – equivale
a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la
plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que
en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo,
que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso
del Señor” (Porta Fidei, n.1).
10 enero: “Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural
unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los
valores inspirados por ella, hoy no parece que sea así en vastos sectores de la
sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.
Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad
de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a
extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14)” (Porta Fidei, n.2-3).
11 enero: “Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de
Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como
sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). Creer en Jesucristo
es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación”
(Porta Fidei, n.3).
12 enero: “Las enseñanzas del Concilio Vaticano II, según las palabras del beato
Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de
manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y
normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más
que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia
se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una
brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza»” (Porta
Fidei, n.5).
14 enero: “La renovación de
la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los
creyentes: los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la
Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó. En esta perspectiva, el Año de
la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor. Dios,
en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que
salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los
pecados (cf. Hch 5, 31)” (Porta Fidei, n.6).
15 enero: “Es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a
evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para
proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su
amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo
tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un
mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso
eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir
la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe”
(Porta Fidei, n.7).
16 enero: “La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que
se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos,
porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo:
en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la
invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma
san Agustín, los creyentes «se fortalecen creyendo»” (Porta Fidei, n.7).
17 enero: “Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y
rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso
que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año. El cristiano no
puede pensar nunca que creer es un hecho privado. La fe es decidirse a estar
con el Señor para vivir con él. Y este «estar con él» nos lleva a comprender
las razones por las que se cree. La fe, precisamente porque es un acto de la
libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree” (Porta
Fidei, n.9-10).
18 enero: “No podemos olvidar que muchas personas en nuestro contexto cultural,
aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido
último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un
auténtico «preámbulo» de la fe, porque lleva a las personas por el camino que
conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva
inscrita la exigencia de «lo que vale y permanece siempre” (Porta Fidei, n.
10).
19 enero: La utilidad del Catecismo de la Iglesia Católica: “Para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe, todos
pueden encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un subsidio precioso e
indispensable. Es uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II.
Precisamente en este horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso
unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados
sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica” (Porta
Fidei, n.11).
21 enero: “En su
estructura, el Catecismo de la Iglesia Católica presenta el desarrollo de la fe
hasta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas
se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con
una Persona que vive en la Iglesia. A la profesión de fe, de hecho, sigue la
explicación de la vida sacramental, en la que Cristo está presente y actúa, y
continúa la construcción de su Iglesia. Del mismo modo, la enseñanza del
Catecismo sobre la vida moral adquiere su pleno sentido cuando se pone en
relación con la fe, la liturgia y la oración.” (Porta Fidei, n.11).
22 enero: “El Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año de la Fe un
verdadero instrumento de apoyo a la fe, especialmente para quienes se preocupan
por la formación de los cristianos, tan importante en nuestro contexto
cultural. (Hay una nota con indicaciones pastorales de la Congregación
para la Doctrina de la Fe) que se ofrece a la Iglesia y a los creyentes algunas
indicaciones para vivir este Año de la fe de la manera más eficaz y apropiada,
ayudándoles a creer y evangelizar.” (Porta Fidei, n.12).
23 enero: “La fe está sometida más que en el pasado a una serie de interrogantes
que provienen de un cambio de mentalidad que, sobre todo hoy, reduce el ámbito
de las certezas racionales al de los logros científicos y tecnológicos. Pero la
Iglesia nunca ha tenido miedo de mostrar cómo entre la fe y la verdadera
ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos
distintos, tienden a la verdad.” (Porta Fidei, n.12).
24 enero: “A lo largo de este Año, será decisivo volver a recorrer la historia de
nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la
santidad y el pecado. Mientras la santidad pone de relieve la gran contribución
que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de
las comunidades a través del testimonio de su vida, el pecado debe suscitar en
cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar
la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos.” (Porta Fidei, n.13).
25 enero: “Durante este Año de la Fe, tendremos la mirada fija en Jesucristo, «que
inició y completa nuestra fe» (Hb 12, 2): en él encuentra su cumplimiento todo
afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al
drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida
y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento
en el misterio de su Encarnación. En él, muerto y resucitado por nuestra
salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los
últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.” (Porta Fidei, n. 13).
26 enero: “Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó
en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cf. Lc 1, 38). Con gozo y temblor dio a luz a
su único hijo, manteniendo intacta su virginidad (cf. Lc 2, 6-7). Con la misma fe siguió al
Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario (cf. Jn19, 25-27). Con fe, María
saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos
en su corazón (cf. Lc 2, 19.51), los transmitió a los Doce,
reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14; 2, 1-4).” (Porta Fidei, n.13).
28 enero: “Por la fe, los Apóstoles
dejaron todo para seguir al Maestro (cf. Mt 10, 28). Creyeron en las palabras con
las que anunciaba el Reino de Dios, que está presente y se realiza en su
persona (cf.Lc 11, 20).
Vivieron en comunión de vida con Jesús, que los instruía con sus enseñanzas,
dejándoles una nueva regla de vida por la que serían reconocidos como sus
discípulos después de su muerte (cf. Jn 13, 34-35). Por la fe, fueron por el
mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) y, sin temor alguno,
anunciaron a todos la alegría de la resurrección, de la que fueron testigos
fieles.” (Porta Fidei,
n.13).
29 enero: “Por la fe, los discípulos formaron la primera
comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la
celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender
las necesidades de los hermanos (cf. Hch 2, 42-47). Por la fe, los mártires
entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había
trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón
de sus perseguidores.” (Porta Fidei, n.13).
30 enero: “Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a
Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evangélica la obediencia, la
pobreza y la castidad, signos concretos de la espera del Señor que no tarda en
llegar. Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones en favor de la
justicia, para hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar
la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos (cf. Lc 4, 18-19).” (Porta Fidei, n.13).
31 enero: “Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos
nombres están escritos en el libro de la vida (cf.Ap 7, 9; 13, 8), han confesado a lo largo
de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a
dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida
pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban. También
nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús,
presente en nuestras vidas y en la historia.” (Porta Fidei, n.13).
01 febrero: “El Año de la fe
será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la
caridad. La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento
constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de
modo que una permite a la otra seguir su camino. Gracias a la fe podemos
reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado es
compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las
maravillas que Dios hace por nosotros.” (Porta Fidei, n. 14).
02 febrero: “«Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada» (2 Ts 3, 1):
que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el
Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de
un amor auténtico y duradero. Nosotros creemos con firme certeza que el
Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte, (…) y la Iglesia, comunidad visible
de su misericordia, permanece en él como signo de la reconciliación definitiva
con el Padre.” (Porta Fidei,
n.15).
sábado, 5 de janeiro de 2013
MINUTO DE LA FE - DIARIAMENTE POR LA RADIO SUCUMBÍOS
MENSAJES GRABADAS POR MONS. PAOLO MIETTO, Administrador Apostólico de la Iglesia San Miguel de Sucumbíos - Ecuador:
1 enero: Hoy comenzamos con esta iniciativa de llevar
adelante el “Minuto de la Fe”, en el marco del “Año de la Fe”. Invito a que
todos los católicos cada día participen con nosotros de este “Minuto de la Fe”
y que domingo a las 17h acompañen el programa “Dios con Nosotros” donde vamos a
profundizar elementos de la vivencia de la fe, cada semana animada por un
sector, zona pastoral o parroquia de nuestro Vicariato. ¡Vivamos juntos el Año de
la Fe! Y que la bendición de Dios misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
2 enero: “Queridos hermanos católicos, vivamos este año
participando en las numerosas iniciativas que se irán ofreciendo para hacer más
adulta nuestra fe y para transmitirla a todos como verdaderos discípulos y
misioneros, según nos han indicado los obispos reunidos en Aparecida” (Carta
Pastoral de Mons. Mietto). Hermanos y hermanas de Sucumbíos, caminemos juntos
para construir una “Iglesia, que sea Casa y Escuela de Comunión”.
3 enero: Vivamos el Año de la Fe, convocado por el papa
Benedicto XVI. “En efecto, la fe es la puerta que desde nuestro Bautismo nos
introduce en la vida de unión, de comunión con Dios y con los hermanos y
hermanas y nos permite entrar en el Pueblo de Dios que es la Iglesia” (Carta
Pastoral de Mons. Mietto).
4 enero: ¿Qué es la Fe? “Es un regalo de Dios, que
recibimos por medio de nuestros papás y mamás… pero también por los misioneros
y misioneras que, hacen muchos años atrás, fueron por varios países del mundo
para hacer conocer a Jesús, a su mamita la Virgen María, a los amigos y amigas
de Jesús, como son los cristianos, los sacerdotes, obispos y el papa. Hay que
agradecer a todas las personas que dejan su casa, sus familias, su trabajo y
sus parientes para ir a transmitir su fe donde la fe no es todavía conocida” (adaptado
de la Carta Pastoral de Mons. Mietto).
5 enero: ¿Cómo vivir el Año de la Fe? Por varios medios,
pero sobre todo conociendo la carta del Papa Benedicto XVI llamada Porta Fidei
(La Puerta de la Fe) por ocasión del Año de la Fe, profundizando nuestras
experiencias personales y comunitarias de fe de cada día, y, estudiando
detalladamente el “Catecismo de la Iglesia Católica” y los “Documentos del
Concilio Vaticano II”, como nos propone el propio papa. Todo esto buscaremos
profundizar diariamente en este Minuto de la Fe.
6 enero: Entrevista con Mons. Paolo Mietto sobre el Año
de la Fe.
quinta-feira, 27 de dezembro de 2012
Frei Gilberto Gorgulho OP (1933 - 2012)
Domingos Zamagna (*)
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Frei Gorgulho com Ana Flora Anderson em Simpósio de Teologia da EDT
Foto: Julio Caldeira, imc (2008)
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Faleceu em São Paulo, às 6,20 hs de terça-feira, festa do Proto-mártir Santo Estevão, o exegeta Frei Gilberto da Silva Gorgulho.
Durante seis décadas Frei Gorgulho, da Ordem dos Frades Pregadores, foi um incansável Pregador da Palavra de Deus.
Natural de Cristina-MG, de família muitíssimo cristã, que deu à Igreja também duas religiosas da Congregação da Providência de Gap, desde que se decidiu pela vida sacerdotal, cursou seminários clássicos e deles herdou o que eles tinham de muito bom: espírito de pobreza e serviço evangélicos, disciplina intelectual, fé sólida vivenciada na oração, espiritualidade, cultura, erudição.
Entrando na Ordem dos Dominicanos, os superiores acolheram seu desejo de especializar-se em Sagradas Escrituras, enviando-o para estudos avançados na França, em Saint-Maximin (Provence) e Toulouse (Haute Garonne). Em seguida passou pela Universidade Santo Tomás de Aquino (Angelicum) de Roma para a obtenção dos graus acadêmicos em Sagrada Escritura na Comissão Bíblica da Santa Sé. Especializou-se em seguida na École Biblique et d’Archéologie Française de Jerusalém (fundada pelo Pe. Marie-Joseph Lagrange OP e até hoje mantida pelos Dominicanos), filiada à École Pratique des Hautes Études, da Sorbonne-Paris. Durante os três anos que viveu no Oriente, residiu no Convento de Santo Estevão, santo que o acolheu, liturgicamente, no dia de seu falecimento.
Retornando ao Brasil, a partir da década de 60, Fr. Gorgulho se dedicou intensamente ao magistério, principalmente na Escola Dominicana de Teologia, na Faculdade de Teologia Nossa Senhora da Assunção e no Instituto Teológico Pio XI, em São Paulo, mas sempre dando cursos regulares em Petrópolis (RJ), Viamão (RS) e cursos e palestras em vários estados brasileiros e no exterior. Foi colaborador assíduo da CRB e da CNBB e sempre muito engajado nos trabalhos ecumênicos.
Durante décadas, Fr. Gorgulho orientou centenas de dissertações e teses em estudos bíblicos, formando pelo menos duas gerações de biblistas brasileiros e latino-americanos.
Fr. Gorgulho participou ativamente da preparação e difusão do Concílio do Vaticano II. Recordo-me de vários arcebispos e bispos que passavam horas em seu escritório no Convento de Santo Alberto Magno estudando com ele os documentos preparatórios do Concílio, dentre eles o então arcebispo de Ribeirão Preto, D. Agnelo Rossi, que mais tarde se tornou cardeal-arcebispo de São Paulo e lhe abriu as portas da arquidiocese para um trabalho qualificado de evangelização. A partir de 1971, quando D. Paulo Evaristo Arns OFM substituiu D. Agnelo, entre o novo arcebispo e o frade desenvolveu-se intensa colaboração pastoral, especialmente na evangelização das periferias, para a qual Fr. Gorgulho não mediu esforços, colocando a serviço dos pobres seus conhecidos dons intelectuais, sua ousadia pastoral, seu discernimento teológico e sua liberdade de fiel Pregador da Palavra de Deus.
Teve colaboradores e bons companheiros, porque sempre soube trabalhar em equipe e fiel às amizades: D. Luciano Mendes de Almeida SJ, D. Cândido Padin OSB, D. Tomás Balduíno OP, D. Valdir Calheiros, Frei Carlos Josaphat OP, Pe. José Comblin (hoje no ostracismo em certas dioceses), Frei Carlos Mesters, O. Carm., Pastor Milton Schwantes, Profa. Ana Flora Anderson, Pe. Ticão, Mons. Lancelotti, Prof. Alfredo Bosi, o jornalista Evaldo Dantas e uma plêiade de leigos e leigas que se beneficiavam de seus ensinamentos.
Durante vários anos Fr. Gorgulho dirigiu os trabalhos de tradução da Bíblia de Jerusalém, editada pela Paulus, editora pela qual lançou uma dúzia de títulos.
Colaborador de várias revistas, teve também uma coluna no jornal “O São Paulo”. Na década de 70 era um prazer ouvir seus comentários na TV Record, rápidos e profundos, num quadro chamado “Esta cidade tem alma”.
Intelectual finíssimo, e todavia sempre um homem de hábitos simples, modos de homem do povo do sul de Minas.
Como infelizmente sói acontecer, toda vez que alguém se dedica de corpo e alma, fielmente, à evangelização, aparecem alguns que o acusam de heterodoxia etc. Às vezes isso até pode ser verdade, mas é difícil conhecer alguém mais evangelicamente ortodoxo do que Fr. Gorgulho! No entanto, isso é um leit-motiv na História da Igreja: aconteceu com Santo Tomás de Aquino, com Pe. Lagrange, Pe. Lyonnet... Essas indignidades fizeram com que Fr. Gorgulho precisasse abandonar a cátedra na Faculdade de Teologia Nossa Senhora da Assunção, em São Paulo, sem solidariedade dos professores, num momento em que esta instituição rompia com a Teologia da Libertação.
Foi acolhido durante alguns anos no Programa de Estudos Pós-Graduados em Ciências da Religião, da PUC-SP, orientando dezenas de trabalhos e publicando muitos artigos, até que a idade avançada começou a limitar seus empreendimentos. Poucos sabem, mas a demissão da PUC-SP, numa vala-comum típica do capitalismo que justamente as instituições católicas gostam de criticar, juntamente com centenas de outros professores, causou-lhe profundo desgosto, sobretudo quando soube que o motivo alegado, mas que o burocrata de plantão não teve coragem de lhe dizer, foi que “o seu tempo tinha passado”.
Devemos ser humildes, o tempo passa para todos. Que isto seja dito para contemplarmos a suprema verdade: somente o Reino é eterno! “A erva seca e a flor fenece, somente a Palavra do Senhor permanece eternamente” (Is 40,8).
Esperemos que sejam tempos melhores para a Igreja, isto é, de mais liberdade e ousadia (parressía), mais lucidez, mais justiça, mais solidariedade, mais caridade, mais paz, mais alegria. Foi para isso que Fr. Gorgulho, qual semeador, como varão evangélico, passou a vida, pobremente, sem os aparatos do poder, pregando a Palavra de Deus.
(*) Jornalista e professor de Filosofia em São Paulo.
domingo, 9 de dezembro de 2012
Erección de la Parroquia Personal Indígena Ntra. Sra. de Guadalupe, en Sucumbíos
P. Julio Caldeira, imc
Este día 9 de diciembre de 2012 se
quedará marcado en la mente y en el corazón de muchas personas en Sucumbíos –
Ecuador, pues después de muchas turbulencias y temores, la vida pastoral se
demuestra viva con la inauguración de la Parroquia Personal Indígena Ntra. Sra.
de Guadalupe.
El día comenzó con la acogida de los
participantes provenientes de cinco cantones (municipios) de la provincia de
Sucumbíos (Putumayo, Cuyabeno, Shushufindi, Lago Agrio, Cascales y Gonzalo
Pizarro). En seguida hubo una procesión con la imagen de la Virgen de Guadalupe
y la celebración eucarística de inauguración de la parroquia personal, con
elementos inculturados de los varios pueblos presentes en Sucumbíos.
Pero algunos pueden preguntar: ¿qué
es una parroquia personal? Respondiendo a eso, el Código de Derecho Canónico,
en el canon 518, dice: “… donde convenga, se constituirán parroquias personales
en razón del rito, de la lengua o de la nacionalidad de los fieles de un
territorio”. El decreto de erección firmando por Mons. Paolo Mietto,
Administrador Apostólico del Vicariato de Sucumbíos, con fecha de 8 de
diciembre de 2012, dice “que existen en el territorio del Vicariato numerosas
poblaciones de diferentes etnias, especialmente kichwas. Y que es recomendable
que existan misioneros/as que se dediquen específicamente a la pastoral
indígena (…), constituimos la Parroquia Personal Nuestra Señora de Guadalupe”.
Teniendo en cuenta esto, la parroquia está conformada
por alrededor de 85 comunidades indígenas de las nacionalidades kichwas,
shuaras y cofanes, presentes en la provincia de Sucumbíos. La actividad
pastoral, como hace ya varias décadas (desde
el tiempo de los padres carmelitas descalzos) se llevada a cabo por os
Servidores Catequistas del Vicariato
junto con los Equipos de Pastoral Indígena, identificados por la sigla
EPI: EPI San José (Hnas. Lauritas), EPI Abya Yala (Colegio Intercultural
Bilingüe – Hnos. Maristas y Hnas. Carmelitas del Sagrado Corazón), EPI Ríos
(Misioneros de la Consolata), EPI Migrantes (misionera Isabel Asimbaña) y EPI
Centro (coordinación de la pastoral indígena y Hna. Magdalena Blaser). Para llevar adelante este trabajo, en los
próximos años la coordinación será llevada adelante por los Misioneros de la
Consolata.
Nosotros hoy, como
hace ya tanto años Juan Diego, seguimos
experimentamos el amor y el cariño
materno de nuestra Mamita la Virgen de Guadalupe y su predilección por los
sencillos de corazón. Ella nos invita a poner todo nuestro corazón, nuestra
mente, nuestras comunidades, nuestra Madre Tierra en sintonía con el Espíritu
de su Amado Hijo, Jesús para que la Nueva Tierra se vaya haciendo más visible. Juntos/as caminamos para tener una Iglesia
inculturada con rostro, corazón y pensamiento indígena.
Nuestra Señora de Guadalupe, Madre y Consuelo de
los Pueblos Indígenas, ¡ruega por nosotros!
sexta-feira, 23 de novembro de 2012
LA PASTORAL INDÍGENA EN ECUADOR... UN CAMINO HECHO JUNTOS/AS…
P. Julio Caldeira, imc
El Ecuador es un país que cuenta con tres realidades geográficas
distintas: Costa, Sierra y Amazonía, contando con una vasta realidad indígena,
que representa alrededor de 25% de la población.
Estos están conformados
por 14 Nacionalidades (Andoa, Zápara, Kichwa,
Siona, Secoya, Cofán, Huaorani, Shiwiar, Shuar, Achuar, Chachi, Epera, Tsáchila
y Awá), siendo que la Nacionalidad Kichwa está conformada por 19 pueblos que
están unidos por la lengua, el kichwa, pero con procesos sociales, políticos,
económicos, culturales y espirituales distintos. En el cuadro abajo se puede
observar esta diversidad:
REGIÓN
AMAZONÍA
REGIÓN COSTA
REGIÓN
SIERRA
A
nivel de representatividad, el movimiento indígena está organizado en asociaciones,
organizaciones, federaciones y otros medios, siendo la principal la
Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).
A nivel eclesial, está organizado a nivel de servidores y agentes de
pastoral:
1.
Servidores de la Iglesia Católica de las Nacionalidades Indígenas del
Ecuador (SICNIE):
Fue
creada en Saquisilí (Cotopaxi – región central de Ecuador) el 5 de Febrero 1.988 por la iniciativa de algunos Servidores
Indígenas, con el apoyo de Mons. Leónidas Proaño, en búsqueda del
fortalecimiento de la identidad de los Pueblos Indígenas. En Ecuador y en otros
países, Mons. Leónidas Proaño,
obispo de Riobamba, es conocido como el “obispo de los indígena” por su trabajo
de décadas en la evangelización y organización de los indígenas en Ecuador.
Tiene como objetivo: “Construir la Iglesia Católica Indígena desde
las experiencias y expresiones de fe de cada cultura a la luz del Evangelio,
reafirmando nuestra identidad de servidoras y servidores para ser fermento del
Reino de Dios”. Para ello, se reúnen dos veces al año (mayo y
noviembre) para las Asambleas del SICNIE.
Son miembros del SICNIE: “todos
los Servidores y Servidoras, Animadores, Ministros, Catequistas, Cantoras,
grupos musicales Organización de
Mujeres, Grupos Juveniles, Organizaciones de Residentes, Estudiantes de
los Centros de Formación Indígena, Religiosas, Diáconos Permanentes, Sacerdotes
de las diferentes Nacionalidades Indígenas del país”.
Para
una mejor coordinación el SICNIE
estará organizado en cinco Zonas: SICNIE Norte (Imbabura, Pichincha, Cotopaxi),
SICNIE Centro (Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Guayaquil), SICNIE Sur (Cañar,
Azuay, Loja, Zamora Chinchipe, El Oro), SICNIE Amazonía (Sucumbíos, Francisco
de Orellana, Napo, Pastaza, Morona Santiago) y SICNIE Costa (Awa, Chachi,
Tsachila, Epera). Aún más del SICNIE Nacional y los Zonales, en cada
provincia está organizado el SICNIE provincial.
Entre otros, en el SICNIE hay la preocupación por
los Residentes/Migrantes que están en las ciudades, sobre todo en Guayaquil y
Quito, por las mujeres y jóvenes. Con relación a los jóvenes, estos se
conformaron en 2002 como SICNIE Juvenil. En el SICNIE, los
Agentes de Pastoral Indígena (sacerdotes, religiosos/as y laicos/as), son
miembros pasivos del SICNIE que tiene la función de asesorar a los servidores
de dicha organización.
La
Directiva del SICNIE para este periodo 2012-2014 está conformada por los
Tsachila y Chachi de la Zona Costa, asesorados por un sacerdote Chachi y una
religiosa Laurita.
2.
Agentes
de Pastoral Indígena (API)
Como fue dicho anteriormente, los
Agentes de Pastoral Indígena son sacerdotes, religiosos/as y laicos/as que se
dedican a reflexionar, acompañar y animar a los servidores para que lleven
adelante los trabajos en las comunidades. En general, como el SICNIE, hay dos
encuentros anuales a nivel nacional, generalmente después del SICNIE nacional,
con el objetivo de seguir mirando los compromisos asumidos por los servidores y
planificando nuestro caminar juntos a ellos y entre nosotros.
Para este periodo 2012-2014, los
agentes de la Zona Amazonía llevan adelante la animación del API-Nacional.
3.
Asamblea Nacional de
Pastoral Indígena (ANPI)
Esta asamblea se reúne anualmente en
noviembre, para: “Evaluar y planificar el caminar de la pastoral
indígena, partiendo de la realidad de las nacionalidades y pueblos, a la luz
del Evangelio y de los Documentos de la Iglesia, con la finalidad de construir
la Iglesia con rostro y pensamiento propios con la perspectiva del Reino de
Dios”.
En el
proyecto de la Pastoral Indígena 2010-2013 se quiere “vivir el Evangelio con
los Pueblos Indígenas, desde su cosmovivencia y valores propios, para hacer
presente el Reino de Dios – sumak kawsay
– en la realidad intercultural”, a partir de 3 ejes:
1) Identidad
y Espiritualidad (SICNIE; SICNIE Juvenil; Vida religiosa y sacerdote indígena).
2) Evangelización y Formación
(Misión y familia; Formación y sistematización teológica; API – Agentes de
Pastoral Indígena);
3) Organización
(Mujeres; Tierra y territorio; Residentes y Migrantes).
Estos son
divididos en comisiones, que cuentan con un objetivo, coordinación e
integrantes que llevan adelante la programación del año.
Para el año de 2013 la iluminación de la Pastoral Indígena Nacional es: “vivir y celebrar el Año de la Fe desde
nuestra espiritualidad”.
Conclusión
Así estamos caminando en Ecuador cuanto a la Pastoral Indígena, un
camino hecho juntos/as, entre Obispos, Sacerdotes, Religiosos/as, Laicos/as
dedicados a la realidad indígena y entre los propios Servidores/as de las
Nacionalidades Indígenas.
Que Yaya Dioslla siga bendiciendo el camino de la Pastoral Indígena en
Ecuador y en toda América, en la unidad y búsqueda de “fortalecer la
inculturación del Evangelio en los pueblos indígenas, a partir de las semillas
del Verbo y de sus experiencias de Dios, para anunciar y hacer presente su
Reino, desde la Iglesia Católica Indígena con rostro, corazón y pensamiento
propios; y con sus agentes, ministerios, teología y liturgia”.
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