Missionário da Consolata na Colômbia e no Equador...

sábado, 5 de dezembro de 2015

2º Domingo de Adviento (C) - EN EL MARCO DEL DESIERTO - Lucas 3, 1-6




origen imagen: Fano

6 de diciembre de 2015. 2 de Adviento (C). San Lucas 3, 1-6


"EN EL MARCO DEL DESIERTO


Lucas tiene interés en precisar con detalle los nombres de los personajes que controlan en aquel momento las diferentes esferas del poder político y religioso. Ellos son quienes lo planifican y dirigen todo. Sin embargo, el acontecimiento decisivo de Jesucristo se prepara y acontece fuera de su ámbito de influencia y poder, sin que ellos se enteren ni decidan nada.

Así aparece siempre lo esencial en el mundo y en nuestras vidas. Así penetra en la historia humana la gracia y la salvación de Dios. Lo esencial no está en manos de los poderosos. Lucas dice escuetamente que «la Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto», no en la Roma imperial ni en el recinto sagrado del Templo de Jerusalén.

En ninguna parte se puede escuchar mejor que en el desierto la llamada de Dios a cambiar el mundo. El desierto es el territorio de la verdad. El lugar donde se vive de lo esencial. No hay sitio para lo superfluo. No se puede vivir acumulando cosas sin necesidad. No es posible el lujo ni la ostentación. Lo decisivo es buscar el camino acertado para orientar la vida.

Por eso, algunos profetas añoraban tanto el desierto, símbolo de una vida más sencilla y mejor enraizada en lo esencial, una vida todavía sin distorsionar por tantas infidelidades a Dios y tantas injusticias con el pueblo. En este marco del desierto, el Bautista anuncia el símbolo grandioso del «Bautismo», punto de partida de conversión, purificación, perdón e inicio de vida nueva.

¿Cómo responder hoy a esta llamada? El Bautista lo resume en una imagen tomada de Isaías: «Preparad el camino del Señor». Nuestras vidas están sembradas de obstáculos y resistencias que impiden o dificultan la llegada de Dios a nuestros corazones y comunidades, a nuestra Iglesia y a nuestro mundo. Dios está siempre cerca. Somos nosotros los que hemos de abrir caminos para acogerlo encarnado en Jesús.

Las imágenes de Isaías invitan a compromisos muy básicos y fundamentales: cuidar mejor lo esencial sin distraernos en lo secundario; rectificar lo que hemos ido deformando entre todos; enderezar caminos torcidos; afrontar la verdad real de nuestras vidas para recuperar un talante de conversión. Hemos de cuidar bien los bautizos de nuestros niños, pero lo que necesitamos todos es un «bautismo de conversión»." 






"En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desiertoPreparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios»."

sábado, 28 de novembro de 2015

1º Domingo Adviento (C) - Lucas 21,25-28, 34-36 - ESTAD SIEMPRE DESPIERTOS



origen imagen: Fano

29 de noviembre de 2015. 1 de Adviento (C). San Lucas 21, 25-28, 34-36

"ESTAD SIEMPRE DESPIERTOS

Los discursos apocalípticos recogidos en los evangelios reflejan los miedos y la incertidumbre de aquellas primeras comunidades cristianas, frágiles y vulnerables, que vivían en medio del vasto Imperio romano, entre conflictos y persecuciones, con un futuro incierto, sin saber cuándo llegaría Jesús, su amado Señor.
También las exhortaciones de esos discursos representan, en buena parte, las exhortaciones que se hacían unos a otros, aquellos cristianos, recordando el mensaje de Jesús. Esa llamada a vivir despiertos cuidando la oración y la confianza es un rasgo original y característico de su Evangelio y de su oración.
Por eso, las palabras que escuchamos hoy, después de muchos siglos, no están dirigidas a otros destinatarios. Son llamadas que hemos de escuchar los que vivimos ahora en la Iglesia de Jesús, en medio de las dificultades e incertidumbres de estos tiempos.
La Iglesia actual marcha a veces como una anciana «encorvada» por el peso de los siglos, las luchas y trabajos del pasado. «Con la cabeza baja», consciente de sus errores y pecados, sin poder mostrar con orgullo la gloria y el poder de otros tiempos.
Es el momento de escuchar la llamada que Jesús nos hace a todos.
«Levantaos», animaos unos a otros. «Alzad la cabeza» con confianza. No miréis al futuro solo desde vuestros cálculos y previsiones. «Se acerca vuestra liberación». Un día ya no viviréis encorvados, oprimidos ni tentados por el desaliento. Jesucristo es vuestro Liberador.
Pero hay maneras de vivir que impiden a muchos caminar con la cabeza levantada confiando en esa liberación definitiva. Por eso, «tened cuidado de que no se os embote la mente». No os acostumbréis a vivir con un corazón insensible y endurecido, buscando llenar vuestra vida de bienestar y placer, de espaldas al Padre del Cielo y a sus hijos que sufren en la tierra. Ese estilo de vida os hará cada vez menos humanos.
«Estad siempre despiertos». Despertad la fe en vuestras comunidades. Estad más atentos a mi Evangelio. Cuidad mejor mi presencia en medio de vosotros. No seáis comunidades dormidas. Vivid «pidiendo fuerza». ¿Cómo seguiremos los pasos de Jesús si el Padre no nos sostiene? ¿Cómo podremos «mantenernos en pie ante el Hijo del Hombre»"

EVANGELIO

San Lucas 21,25-28, 34-36


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del hombre."

quarta-feira, 25 de novembro de 2015

Amazônia: fonte de vida no coração da Igreja

                   
 
 







                 

Bogotá, Colômbia, 18 de novembro de 2015

Queridos missionários, missionárias e leigos da Consolata,

Desejamos muitas bênçãos em vossos trabalhos missionários, pedindo a Deus e à Santíssima Virgem Consolata que sigam abençoando suas vidas e a missão que nos foi confiada.
Desde Bogotá, onde participamos do encontro da Rede Eclesial Pan-amazônica (REPAM), que busca articular as forças missionárias para um trabalho de conjunto na chamada Pan-amazônia, que engloba Bolívia, Brasil, Colômbia, Equador, Guiana, Guiana Francesa, Peru, Suriname y Venezuela.
A REPAM é como o rio Amazonas, que se vai formando desde as experiências e vivencias de muitas pessoas, comunidades, paróquias, vicariatos, prelazias, dioceses, congregações, organizações, etc., recordando que “a Igreja está na Amazônia, não como aqueles que têm as malas na mão para partir depois de terem explorado tudo o que puderam. Desde o início que a Igreja está presente na Amazônia... e lá continua presente e é determinante no futuro daquela área” (Papa Francisco, Rio, 27/07/2013). 
A REPAM surgiu do diálogo, consenso e compromisso conjunto do CELAM, Cáritas AL, CLAR e Comissão para a Amazônia da CNBB e foi fundada oficialmente no encontro de Brasília, em setembro de 2014. Neste momento tem um comitê de articulação, cujo presidente é o Card. Cláudio Hummes e o secretário executivo é Maurício Lopez, laico jesuíta. Recordamos que eles reconhecem a Consolata como um dos membros fundadores de REPAM.
Para conhecer um pouco mais desta Rede Eclesial, partilhamos alguns aspectos importantes:
VISÃO DA REPAM: À luz do Evangelho de Jesus Cristo, morto e ressuscitado, queremos viver uma experiência de fraternidade e solidariedade encarnada e inculturada, como instrumento de diálogo e unidade eclesial, sinal e horizonte do Reino de Deus (junto com outros/as de boa vontade), ao serviço da Pan-Amazônia, em defesa da vida, Dom de Deus, seriamente ameaçada, o que implica “criar consciência nas Américas da importância da Amazônia para toda a humanidade” (DA 475).
OBJETIVO DA REPAM: Desde uma plataforma de intercambio e enriquecimento mútuo e uma confluência de esforços das igrejas locais, congregações religiosas, instituições eclesiais e do laicato, e organizações afins, com voz profética e ao serviço da vida, da criação, dos pobres e do bem comum, nos propomos como REDE ECLESIAL PAN-AMAZÔNICA (REPAM), A potenciar de maneira articulada, a ação que realiza a Igreja em território pan-amazônico, actualizando e concretando opções apostólicas conjuntas, integrais e multi-escalares, no marco da doutrina e as orientações da Igreja.
Suas prioridades estão organizadas em alguns eixos (que se vão formando aos poucos):
1)      Povos indígenas e grupos vulneráveis
2)      Direitos Humanos e Incidência
3)      Formação e Pastoral Itinerante Amazônica
4)      Alternativas ao Desenvolvimento, Bem-viver e mudança climática.
5)      Comunicação para a transformação
6)      Redes Internacionais (Caritas, CIDSE, Agências Católicas, ONU, REBAC – Rede Eclesial da Bacia do Congo, FSPA, Redes afins especializadas).
7)      Investigação e mapeio
8)      Igrejas em Fronteira

Neste momento, a REPAM se está construindo e se vai conformando da seguinte maneira:
Como podemos ver no gráfico anterior, nós da Consolata (missionários, missionárias e leigos) fazemos parte desta Rede Eclesial por nosso trabalho de décadas nesta realidade amazônica do Brasil, Colômbia, Venezuela, Equador e Peru. Recordemos que em nossos projetos regionais e continentais, temos presente a opção indígena e o trabalho na Amazônia como prioridades.
Como nos diz a mensagem do Cardeal Cláudio Hummes, presidente da REPAM, à família Consolata, “que estejamos sempre muito juntos neste trabalho da REPAM. Vocês também estão dentro e trabalhemos, portanto, juntos, e juntos peçamos que Deus não nos falte neste grande trabalho de evangelização e, também, de restauração e preservação da natureza”.
Muitas congregações também estão respondendo a este desafio (jesuítas, maristas, franciscanos, capuchinhos, cônegas de Santo Agostinho, combonianos, etc.). Como nos disseram vários bispos, religiosos, religiosas, leigos e indígenas: “A Amazônia precisa do vosso carisma de consolação”.
O desafio está lançado! Como vamos responder a este convite que nos lança Jesus por meio do papa Francisco, do cardeal Hummes e da REPAM?
Neste momento, mantenhamos firme nossa esperança e sintamos que Deus segue enviando seu Espírito para iluminar nosso caminho missionário. E a REPAM deve ser visto como esta luz de Deus que ilumina nosso caminho missionário no continente americano, sobretudo em nossas opções indígena, afro, urbana e amazônica.
Saudamos também com esperança o surgimento da Rede Eclesial da Bacia do Congo – REBAC, onde nossa família missionária também tem uma presença profética e de fronteira. A criação da REPAM e da REBAC são sinais de um novo tempo para a missão, que nos convidam a trabalhar junto com outros na defesa da vida, dos direitos dos povos e no cuidado da nossa irmã, a Mãe Terra. Um novo tempo marcado pelo apelo a escutar o clamor dos povos e o clamor da terra. 
Como nos diz a Ir. Joelma de Meneses, CDP, que trabalhou muitos anos na Amazônia equatoriana: “Sonhos que se sonham sozinho, sonhos ficam. Sonhos que se sonhamos juntos, mudanças geram”. Sonhemos juntos para construir um mundo melhor na Amazônia desde nosso carisma de Con-sol-ação.
Fraternalmente unidos em família.

Ir. Ines Arciniegas, mc                                              Pe. Júlio Caldeira, imc

terça-feira, 18 de agosto de 2015

El perdón libera y la rabia paraliza


Quiero exponer aquí dos ejemplos valiosos con el propósito de mostrar cómo la rabia paraliza y el perdón libera. Los tomo de mi reciente viaje a México: el primero es el de los padres de los 43 jóvenes desaparecidos en Ayotzinapa y el segundo es el de los padres de los 97 niños quemados -49 muertos y el resto con heridas severas de por vida- de la guardería del ABC en Hermosillo. Ambos casos han movilizado masivamente a los mexicanos y han generado toda suerte de solidaridades, entendible por el drama humano que representa para cada una de las familias.

Esta primera semana de agosto, mientras un grupo de los padres de la guardería ABC terminaban con alegría el proceso de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE), en Ayotzinapa, la rabia, el miedo, el rencor y la venganza eran todavía sentimientos virales que infectaban perversamente a toda la región.

Y mientras los papás y mamás del ABC decidían cambiar su logo de ‘Ni perdón, ni olvido’ por el logo de ‘Nunca más’, un paso gigantesco en la forma como se asumen en el presente y en el futuro los hechos dolorosos, aquel primer logo peligroso de ‘Ni perdón, ni olvido’ seguía enarbolado en Ayotzinapa, infectando como el peor de los virus a todos los habitantes de México. Grandes anuncios colocados en muchas paredes anunciaban que ‘vuestra rabia es nuestra rabia’.

Por todo esto, creo que nada es tan convincente como leer el mensaje que los mismos padres del ABC escribieron al terminar su proceso de perdón y reconciliación en las ESPERE.

Mensaje  de los Padres de la Guardería ABC sobre el perdón y la reconciliación

“Nosotros, un singular grupo de personas que hemos vivido un marcado y lacerante dolor a partir de la pérdida de nuestros pequeños hijos en 2009. Nosotros, familias y amigos que hemos vivido de cerca acompañando este caminar de luto y lucha..., decidimos hacernos un espacio y regalarnos un tiempo para aprender a ver los hechos, nuestra vida y nuestro futuro con otra mirada: la de la compasión.

Este dolor, como el de muchas personas en este país y en el mundo, “ha sacado lo peor de nosotros”, a través de la rabia, el rencor, los deseos de venganza, las emociones que  aunque inicialmente nos sirvieron, a la larga, nos han disminuido como personas, acabaron nuestra salud, nuestras relaciones interpersonales y, por supuesto, han dañado a nuestra familia. Pero nuestra humanidad, que ha sido trastocada por el dolor más lacerante que cualquier padre y madre puede sufrir, también nos ha impulsado  a “sacar lo mejor de nosotros”, y eso lo queremos hacer crecer y compartir por la sensibilidad, la solidaridad, la empatía y el coraje para buscar la verdad, la justicia como condiciones para la paz: ¡nuestra paz!

El tiempo y la vida nos han puesto en la necesidad de aprender que el perdón es una decisión personal, es ir haciendo un camino en el que nos liberamos de aquello que nos autodestruye y nos conduce a salir de nuestra condición de víctimas. Hacerlo acompañados, consideramos que es el mejor camino para esta situación tan vulnerable. Por eso hemos descubierto en ESPERE, las Escuelas de Perdón y Reconciliación, un medio eficaz que nos ayuda a convertirnos en sujetos promotores de paz, con nuestra dignidad restaurada en primer lugar por nosotras y nosotros mismos, cambiando la memoria ingrata en memoria grata. El perdón no ha cambiado nuestro pasado, pero si nuestro futuro.

Queremos ofrecer este humilde testimonio invitando a quienes padecen el dolor de la violencia a darse la oportunidad de ejercitarse con estos medios porque somos clave en nuestra construcción de otra paz; pensamos a menudo en los demás familiares que perdieron a sus pequeños en la Guardería ABC, quienes ya iniciaron este proceso hace unos meses y quienes deseen unirse para vivir esta experiencia; también en las familias de los jóvenes de Ayotzinapa, en Guerrero o en las familias de jovencitos del News Divine, en la cuidad de México, así como tantas víctimas cuya memoria se borra en el silencio.

Damos testimonio de que es posible pasar de la rabia a la bondad, del dolor a la esperanza y hay muchas experiencias dadoras de sentido para nuestra vida, que nos permiten trascender en la búsqueda de justicia desde la compasión y la ternura de nuestros hijos.

Con esfuerzo y constancia las cosas avanzan.

A 74 meses de lucha por 49 razones.
Los Padres de los Niños de la Guardería del ABC”


Fuente: Fundación para la reconciliación

sexta-feira, 14 de agosto de 2015

Por los ríos de America - Buena Vista

Una propuesta de misión
Por la construcción del Reino en clave territorial
Desafíos y esperanzas

“La esencia de la Iglesia está en su misión de servicio al mundo, En su misión de salvarlo en totalidad y de salvarlo en la historia, aquí y ahora. La Iglesia está para solidarizarse con las esperanzas y los gozos, con las angustias y tristezas de los hombres”.
(Mons. Oscar A. Romero, discurso en Lovaina, 1980)

Estamos viviendo una “cultura del descarte”, como lo ha señalado el Papa Francisco. Y al mismo tiempo, vivimos un momento de gran esperanza porque algo nuevo está aconteciendo en nuestra realidad de Iglesia, pueblo de Dios, y como Iglesia expresión institucional del camino de Cristo. La frescura con la que el Papa Francisco ha venido a interpelarnos, a cuestionar muchas cosas que se consideraban lejanas al corazón de las personas, su valentía para confrontar y animar a una conversión de creyentes y personas de buena voluntad. Muchos servidores del proyecto del Reino que han entregado, y siguen entregando, su vida en las circunstancias más complejas, hoy se sienten reafirmados en corazón y misión, y eso es una gran noticia y un profundo cambio.

La propuesta de la Red Eclesial Pan-Amazónica – REPAM
Este texto está escrito a varias manos, ya que la dinámica de esta red ha estado siempre enmarcada
por este Espíritu de comunidad en misión. “La Iglesia no está en la Amazonia como quien tiene hechas las maletas para irse después de explotarla. Desde el principio está presente en ella con misioneros, congregaciones religiosas, sacerdotes, laicos y obispos, y su presencia es determinante para el futuro de la zona” (Papa Francisco en Río de Janeiro, 27.07.13) La labor de la Iglesia en la territorialidad Pan-Amazónica representa lo mejor de la tradición de compromiso con las periferias desde los tiempos en que las culturas de dos continentes se encontraron. El rol eclesial ha sido, a pesar de sus limitaciones, heroico; y lo sigue siendo aún, dada la enorme complejidad de accesibilidad, distancias, limitación de recursos, y la incomprensión de una misión plenamente inculturada y plenamente evangelizadora en la mayoría de los casos. Los testimonios misioneros religiosos, junto con otros, son innumerables; y la vida de tantas comunidades indígenas, mestizas y ribereñas se ha transformado por el compromiso pastoral de éstos. Sin embargo, constatamos profundas fragilidades de los equipos eclesiales trabajando en la Pan-Amazonía (falta de misioneros, limitaciones estructurales y financieras, aislamiento, dificultad de sistematizar sus experiencias para trascender a esfuerzos de incidencia en una red más amplia, visión parcial o reducida de algunos misioneros y pastores).
En este contexto se ha lanzado la REPAM, animada por el DEJUSOL del CELAM1, la Comisión para la Amazonía de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, el Secretariado Latinoamericano de Cáritas, y la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas - CLAR, junto con núcleos eclesiales, agentes, congregaciones, instituciones, y otros trabajando en perspectiva Pan-Amazónica, y con el cercano apoyo del Pontificio Consejo Justicia y Paz.


Nuevos escenarios y sujetos que piden un cambio2
La Pan-Amazonía ha sido una región concebida históricamente como un espacio que debe ser ocupado, controlado e integrado en función de los intereses hegemónicos externos; es decir, al servicio de capitales extranjeros; ya que en un primer momento era considerado como un territorio baldío. Es a partir del descubrimiento de sus recursos naturales que se posiciona como una región prioritaria; sin embargo, crece en torno a ella una concepción de atraso, apartada de la centralidad urbana y posee un vacío demográfico, lo cual permite asumirlo como territorio disponible para servir a los intereses de los grupos de poder y se hace invisible su riqueza cultural, de fauna y flora. Pasó de ser “patio trasero” a “plaza central del planeta”

La Pan-Amazonía es un “bioma”; es decir, un sistema vivo, que funciona como un estabilizador climático regional y global, manteniendo el aire húmedo y produciendo 1/3 de las lluvias que alimentan la tierra. La PanAmazonía posee una gran socio-diversidad, ya que alberga a 2.779,478 indígenas, que corresponden a 390 pueblos indígenas, 137 pueblos aislados o no contactados, 240 lenguas habladas pertenecientes a 49 familias lingísticas. Siendo algunas de las familias más numerosas: Aruak, Karib y Tupi-Guaraní. Y casi 40 millones de habitantes en total. En la actualidad más del 20% de la cobertura vegetal de la Pan-Amazonía ya no existe. Fue retirada y quemada para permitir el acceso a proyectos de minería, ganadería, extracción de madera, hidroelectricidad, asentamientos de campesinos, entre otros. Hoy en día vivimos una alta incidencia de sequías en la Amazonía, una situación que no se creía posible y que hoy estamos experimentando con gran fuerza. Por lo que se experimenta el cambio climático y sus repercusiones en varios ámbitos socio-ambientales. La región se enfrenta a la perspectiva de consolidación de la planificación vertical y autoritaria; es decir, la imposición de megaproyectos extractivos, que consideran al territorio Amazó- nico como fuente de recursos y de crecimiento económico. La Iglesia camina en medio de esta realidad, al ritmo que camina el pueblo más pobre. En esas realidades se percibe la vitalidad de la Iglesia Amazónica y misionera. Todos los esfuerzos parecen insuficientes ante la enormidad de los desafíos; pero, en su pequeñez, su testimonio misionero se convierte en señal de que otra Amazonía es posible. “La pan-amazonía abarca una superficie de 7,5 millones de Km2. Repartida en 9 países de Sur América3. El río Amazonas tiene más de 1.100 afluentes principales, con más de 25 mil Km navegables. La región amazónica concentra el 20% del agua dulce no congelada del planeta… En ella se concentran 34% de los bosques primarios del planeta, y tiene entre el 30% y 50% de la fauna y flora del mundo” (Equipo Itinerante e Intercongregacional Amazónico).

Corazón de humanidad en y desde la Pan-Amazonía
Esta iniciativa brota de la acción del Espíritu Santo que ha guiado y guía a la Iglesia en el proceso de encarnar el Evangelio en la Pan-Amazonía. Esta porción de la tierra, es el bioma donde se expresa la vida en su mega diversidad como don de Dios para todos. La Pan-Amazonía es “fuente de vida en el corazón de la Iglesia”, donde las culturas ancestrales expresan la armonía entre las personas y la naturaleza.

Un servicio pastoral para la Pan-Amazonía
Como Red Eclesial Amazónica y desde la especificidad de cada instancia eclesial, queremos acompañar a nuestros pueblos y comunidades en:
  • Promover una pastoral de conjunto, colaboración en clave territorial, y la dinamización de acciones articuladas desde la visión Pan-Amazónica como Iglesia.
  • La promoción integral de las poblaciones amazónicas, para que ellas sean sujetos de transformación en la Iglesia y en la sociedad.
  • El respeto a las culturas, tradiciones, costumbres, creencias, organizaciones y ritmos de la gente de la Amazonia.
  • Hacer una opción preferencial por los más pobres y excluidos de estos territorios.
  • La defensa de los derechos humanos y particularmente de los derechos de los pueblos indígenas, ribereños, pobladores urbanos y afro-descendientes.
  • El respeto y cuidado por el medio ambiente en la Amazonia.
  • La incidencia en políticas públicas de carácter local, nacional e internacional a favor de la pan-amazonia y de los diversos territorios amazónicos
__________________
1Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) 
2Adaptada de las múltiples ponencias de expertos en el encuentro fundacional de la REPAM. Brasilia 2014 
31. Brasil (67%), 2. Bolivia (11%), 3. Perú (13%), 4. Ecuador (2%), 5. Colombia (6%), 6. Venezuela (1%), 7. Guyana, 8. Surinam y 9. Guyana Francesa (todas las Guayanas 0,1%).

Mauricio López O.
Red Eclesial PanAmazónica - REPAM

Fuente: Salvador Medina

sábado, 1 de agosto de 2015

MENSAJE DEL XIII ENCUENTRO DE PASTORAL AFROAMERICANA Y CARIBEÑA


“He venido para que tengan vida y vida en abundancia” Jn. 10.10.
Nos hemos reunido en el XIII Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA), en el Centro de espiritualidad Siloé de los Padres Oblatos, diócesis de Les Cayes, municipio de Camp-Perrin, República de Haití, del 20 al 27 de julio de 2015, más de 200 delegados de Paraguay, Brasil, Ecuador, Colombia, Panamá, Nicaragua, República Dominicana, Cuba, México, Estados Unidos de América y Haití, entre los que estamos laicos, laicas, seminaristas, novicios religiosos, religiosas, sacerdotes religiosos y diocesanos, obispos y el Cardenal Chibly Langlois, Obispo de Les Cayes y Presidente de la Conferencia Episcopal de Haití.
Durante nuestras reflexiones entorno al tema: “El pueblo afroamericano y caribeño protagonista de su historia y su desarrollo humano integral” y bajo el lema “Negritud solidaria, fuerza transformadora”, pudimos constatar que:
- El racismo, la discriminación, la desigualdad, la exclusión y la pobreza siguen vigentes en la vida del pueblo afroamericano y caribeño, afectando de manera particular a las mujeres, jóvenes, niños y niñas.
- El modelo de desarrollo vigente -economicista, capitalista, extractivista, neo liberal- no permite al pueblo afroamericano y caribeño ser “protagonista” de su propio desarrollo; porque vulnera la seguridad alimentaria, el derecho al agua y a la salud, lo cual afecta de diferentes maneras su calidad de vida.
- Vivimos en territorios geo estratégicos, biodiversos, multiculturales y pluriétnicos. Es evidente la alegría de nuestro pueblo, su capacidad de reproducir la vida, la resistencia y la habilidad para vivir con pocos recursos.
- El Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2025), declarado por las Naciones Unidas, es una oportunidad para promover, proteger y defender los derechos del pueblo afroamericano y caribeño; y lograr el reconocimiento, la justicia, la igualdad y el desarrollo propio sostenible.
Estas realidades nos llevan como Agentes de Pastoral Afroamericana y Caribeña a proponer:
- Acciones pastorales que conduzcan al pueblo afroamericano y caribeño a vivir el proyecto del Reino de Dios con un gran sentido eclesial y social, según el Evangelio.
- Un modelo de desarrollo propio, que contemple aspectos económicos, políticos, sociales, espirituales, culturales y ambientales, donde se valore a los afrodescendientes como seres humanos capaces de optar por su bienestar.
- Favorecer una economía solidaria y una vida feliz con dignidad. Este modelo prolonga la vida humana, establece relaciones armónicas con la madre naturaleza, procura el equilibrio ecológico, garantiza la existencia de los recursos naturales y la biodiversidad. Construye ciudadanía y democracia plena, establece relaciones de respeto e igualdad entre hombres y mujeres. Contempla la libertad, el desarrollo holístico, sustentado en la identidad dinámica, la capacidad de diálogo con otras culturas y religiones, en una relación de igual a igual.
- Mantener la esperanza y la vida del pueblo afrodescendiente, promoviendo un diálogo permanente entre fe y cultura e implementando un modelo de producción con identidad cultural y conciencia étnica, donde se valoren nuestras prácticas organizativas tradicionales; se promueva el relevo generacional y se fortalezca la etno-educación.
- Construir y dinamizar una plataforma de Pastoral Afroamericana y Caribeña que permita articular e intercambiar las experiencias de fe y conocer las distintas realidades del pueblo afroamericano y afrocaribeño en nuestros países, cumpliéndose así con los objetivos del Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña (SEPAC).
Las Sagradas Escrituras al igual que el magisterio de la iglesia nos interpelan para denunciar valientemente los atropellos cometidos contra los afroamericanos y otros grupos vulnerables (Santo Domingo, n. 107). El Documento de Aparecida expresa su preocupación sobre los grupos indígenas y afros, y nos interpela para que como Iglesia nos preocupemos en ayudar a preservar la identidad de los pueblos que emergen como un kairós en la Iglesia y en la sociedad: “La Iglesia defiende los auténticos valores culturales de todos los pueblos, especialmente de los oprimidos, indefensos y marginados, ante la fuerza arrolladora de las estructuras de pecado manifiestas en la sociedad moderna” (DA, n. 532).
Como Agentes de Pastoral Afroamericana y Caribeña nos comprometemos a:
- Posicionar en la agenda de las conferencias episcopales la Pastoral Afroamericana y Caribeña como opción eclesial en defensa de nuestros pueblos empobrecidos y excluidos.
Animar, visibilizar y articular la Pastoral Afroamericana y Caribeña en los distintos países, promover la divulgación de sus acciones en los medios de comunicación.
- Promover el respeto, cuidado y aprovechamiento racional de los recursos naturales para la conservación de la “Casa Común”.
Construir y mantener la Red Católica Solidaria Afrodescendiente en América, como una alternativa para dar respuestas concreta para el desarrollo de nuestros pueblos afrodescendientes.
- Participar activamente en las propuestas que se están generando en los distintos países con respecto al Decenio Internacional de los Afrodecendientes.
Que Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América Latina y el Caribe, y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de Haití, nos acompañen en este caminar de anunciar el evangelio de Jesucristo para que nuestros pueblos afrodescendientes en Él tengan vida, vida en abundancia (Jn 10,10).
Camp – Perrin, 27 de Julio de 2015.
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Mons. Pierre-Antoine Paulo, OMI, obispo de Port-de-Paix (Haiti), Presidente del CECI
P. Venanzio Mwangi Munyiri, IMC, Presidente del Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña (SEPAC)

domingo, 12 de julho de 2015

Líderes religiosos unidos por la paz - Colombia


Por primera vez en la historia se unen para clamarles al gobierno y a la guerrilla que las armas son un error, y la palabra, el camino correcto.


En muchos lugares y en todos los tiempos las creencias religiosas han azuzado las guerras. Mucha gente ha matado o se ha inmolado por defender su idea de Dios, del bien y del mal; de los fieles y los infieles. Pero así como las religiones han contribuido a la violencia durante siglos, también han sido bálsamo para muchos creyentes que encuentran en ellas un aliciente de esperanza en medio del dolor. En tiempos de paz, la dimensión espiritual cobra especial relevancia. Porque casi todas las religiones y doctrinas enarbolan la palabra como el medio idóneo para la convivencia; reconocen el perdón como una experiencia sanadora; y alientan en los seres humanos su capacidad transformadora.
Por eso es tan trascendente que en Colombia los más importantes líderes religiosos, de todas las confesiones y creencias, se hayan unido para enviarles una carta a las delegaciones de gobierno y guerrilla en La Habana, clamando por un acuerdo que deje atrás la guerra. Lo hacen dejando de lado muchas de sus diferencias, en un momento en el que hay sombras e incertidumbres sobre el proceso de paz.
Los firmantes son 26 líderes de las Iglesias católica, anglicana, luterana, presbiteriana, ortodoxa, evangélica, menonita, instituciones que trabajan por la reconciliación asociadas a diferentes credos, así como comunidades islámicas e indígenas. 
Aunque muchos de ellos coinciden en los territorios más afectados por el conflicto, y tienen experiencia de trabajo con víctimas en favor de la reconciliación y el cambio social, pocas veces han trabajado unidos. Todos, sin embargo, entienden que tienen un papel crucial en este momento de la historia, en el que Colombia enfrenta el reto de reconocer y cerrar las heridas que ha dejado una guerra prolongada, que se ensañó con los más débiles. Y que deben trabajar juntos, porque así lo exige el momento.
Sus experiencias comunitarias van desde la resolución de conflictos, como lo hacen por ejemplo los palabreros wayúu, pasando por acompañamiento a procesos de resiliencia a víctimas duramente golpeadas por la guerra; trabajo con desmovilizados; justicia restaurativa y defensa de derechos humanos, entre muchas otras. Muchos de ellos incluso han sido martirizados por la violencia, perseguidos o estigmatizados.
En la carta titulada ‘Las armas son el fracaso de la palabra’, rechazan el uso de las armas, pues van en contravía de la dignidad humana, e invocan el poder del diálogo. Reconocen que hay factores objetivos asociados a la violencia, como la inequidad, y también otros de orden moral, como la venganza y el rencor (ver carta completa).
“La carta refleja lo que debe ser una Nación, unión en medio de las diferencias”, dice el pastor Édgar Castaño, presidente del Consejo Evangélico de Colombia, (Cedecol).
La coordinadora de asuntos religiosos y asesora del despacho del Ministerio del Interior, Lorena Ríos, quien ha venido acompañando a las Iglesias, confesiones y comunidades, resaltó el carácter histórico de este manifiesto. También las implicaciones prácticas que tendrá, pues en el Plan Nacional de Desarrollo se incluyó un artículo que reconoce al sector religioso como un actor social clave en la construcción de paz.
La iniciativa de esta carta surgió de un encuentro interreligioso que buscaba reflexionar acerca del rol de las confesiones religiosas en la paz que organizó Cree en la Reconciliación, un proyecto de Reconciliación Colombia.
“Queremos decirles que no justificamos ni legitimamos las armas. Con el uso de las armas se han transgredido los más elementales principios de humanidad”, dice un fragmento que añadió al comunicado el padre Leonel Narváez, presidente de la Fundación para la Reconciliación. Si en algo están todos ellos de acuerdo es en que la reconciliación es un aspecto transversal a todos los credos y que la unión de todos hará más potente su voz. Lo que buscan, por supuesto, es que esta voz llegue hasta La Habana, y cale en el espíritu de cada uno de los que allí están definiendo el futuro que le espera a Colombia, si el de la paz o el de una guerra eterna.
“Hay una crisis espiritual en Colombia de la cual las religiones hemos sido partícipes o porque no hemos hecho lo que corresponde o porque a través de la historia hemos dado lugar a momentos de mucha violencia”, dice el padre Francisco de Roux, firmante de la carta.
Al respecto, ellos toman la delantera reconociendo sus errores y anticipando el perdón: “En muchas ocasiones los líderes de las Iglesias y de varias confesiones religiosas hemos contribuido a la violencia en Colombia, sentimos ahora la urgencia de recuperar y posicionar la cultura ciudadana del perdón como vacuna y remedio poderoso contra ese perverso y eterno retorno de las venganzas”.
Su llamado es a entender el pasado y concentrarse en el futuro. “Sin perdón no hay futuro”, dicen, citando al premio nobel de Paz Desmond Tutu.
Jenny Neme, directora de Justapaz, de la comunidad menonita, dice que la importancia de esta declaración conjunta, además de hacer más sonora la voz de estas Iglesias, es que demuestra la diversidad de confesiones religiosas que hay en el país, y su gran potencial en un escenario de reconciliación. “Nuestro aporte a la construcción  de la paz ha sido muy importante y también poco conocido”.
En la carta, que llegará esta semana a La Habana, se exhorta a las partes a que no se levanten de la Mesa, que actualmente atraviesa el momento más crítico, y a que persistan hasta lograr los acuerdos que pongan fin a la guerra. El comunicado firmado por representantes de las diferentes comunidades religiosas de Colombia finaliza diciendo: “Oraremos por una paz posible en Colombia y ofrecemos nuestros dones y talentos para la transformación de nuestro país. Ni una vida más para la guerra, todas las vidas para la paz”.
En momentos como el actual, en el que la guerra arrecia y la política parece agotarse, la dimensión espiritual, que apela a la ética, puede abrir una nueva brecha de entendimiento. Una esperanza.
Fuente: Revista Semana